Me caigo de sueño. Empiezo a detestar filosofía. xD
Pero a ver.
Ciencia: Se le define como el «saber», separando a su vez este concepto entre el «conocimiento científico» y el «conocimiento no-científico», el cual vendría siendo saber común u ordinario. Se define a su vez como el trabajo metódico, que opera mediante observación, experimentación, inferencia y deducción, siendo un modo de conocimiento que aspira a formular las leyes que rigen los fenómenos utilizando a su vez los lenguajes rigurosos, apoyados por el lenguaje matemático.
Preposición: La lógica llamada clásica o tradicional distingue entre la proposición y el juicio, es decir, el acto del espíritu por medio del cual se afirma o niega algo de algo. La proposición es el producto lógico de dicho acto, lo pensado en dicho acto. A veces se usa, en vez del término «proposición», el vocablo «enunciado» o se emplean indistintamente los dos. Con frecuencia «enunciado» designa la proposición en tanto que forma parte del silogismo. A veces «proposición» se toma en sentido más estrecho que «enunciado»: este último constituye el aspecto objetivo (en sentido clásico de «objetivo») de la proposición. En ocasiones se usa «enunciado» en un sentido neutral, indicándose que el juicio es su aspecto subjetivo (en el sentido moderno de «subjetivo») y la proposición su aspecto objetivo (en el sentido moderno de «objetiv»). Nosotros empleamos con frecuencia el término «enunciado» con esta significación. En cuanto a la preposición, la distinguiremos siempre del juicio, así como de la inscripción y de la sentencia. La distinción entre proposición y juicio, y entre proposición y enunciado, no aparece siempre claramente destacada entre los filósofos.
Método: Se tiene un método cuando se sigue un cierto "camino" para alcanzar un cierto fin, propuesto de antemano como tal. Este fin puede ser el conocimiento o puede ser también un "fin humano" o "vital"; por ejemplo, la "felicidad". En ambos casos hay, o puede haber, un método.
El método se contrapone a la suerte y al azar, pues es ante todo un orden manifestado en un conjunto de reglas. Por una parte, puede hablarse también de "métodos lógicos". Por otro lado, las cuestiones relativas al método rozan no sólo problemas lógicos, sino también epistemológicos y hasta metafísicos. Una de las cuestiones más generales, y también más frecuentemente debatidas, con respecto al método, es la "relación" que cabe establecer entre el método y la realidad que se trata de conocer. Es frecuente estimar que el tipo de realidad que se aspira a conocer determina la estructura del método a seguir, y que sería un error instituir y aplicar un método inadecuado". Desde este punto de vista puede decirse que la matemática no tiene el mismo método (o los mismos métodos) que la física, y que ésta no tiene, o no debe tener, los mismos métodos que la historia, etc. Pero sea cual fuere la concepción del método que se mantenga, hay en todo método algo común: la posibilidad de que sea usado y aplicado "ροr cualquiera".
Es cierto que un método dado puede ser usado mejor o peor, pero ello tiene poco que ver con el método mismo. En otros términos, no hay "métodos individuales"; los que se llaman tales son simplemente "costumbres" o "procedimientos". Aunque los antiguos se habían ocupado de algún modo de cuestiones de método, la investigación acerca del método, de su naturaleza y formas, alcanzó auge suficiente solamente en la época moderna, cuando se quiso encontrar un "método de invención" distinto de la mera "exposición" y de la simple "prueba de lo ya sabido". En este sentido hay una diferencia básica entre método y demostración. Esta última consiste en hallar la razón por la cual una proposición es verdadera. El primero, en cambio, trata de hallar la proposición verdadera. Cierto que en ocasiones se incluía en el método la demostración de la verdad. Así, por ejemplo, en la Logique de Port-Royal, Parte IV, Cap. 2, el método es definido como "el arte de bien disponer una serie de diversos pensamientos, ya sea para descubrir una verdad que ignoramos, ya para probar a otros una verdad que conocemos". Pero propiamente el método en casi todos los autores de esta época tuvo por finalidad lo expresado en la primera parte de esta definición, y sólo secundariamente se refirió asimismo a la última. Por eso Descartes decía que "el método es necesario para la investigación de la verdad" (Regulae, IV ) . Esta opinión era compartida por casi todos los autores de la época que se consagraron al problema del método, y en rigor, por casi todos los autores modernos. Desde este punto de vista, hubo comunidades de propósitos en Francis Bacon, Galileo y Descartes, cualesquiera que fuesen las divergencias que mantuvieran con respecto al contenido del método. Hemos indicado antes que no hay métodos individuales y que todo método es "universal", aun cuando pueda en principio estar limitado a ciertos fines. Importa agregar que ello no excluye la persona del investigador en cuanto investigador. En efecto, se postula un método solamente porque hay seres que llegan al convencimiento de que lo necesitan. En este sentido, pero sólo en este sentido, puede decirse que hay en todo método algo de "personal". Puede hablarse de métodos más generales y de métodos más especiales. Los métodos más generales son métodos como el análisis, la síntesis, la deducción, la inducción, etc. Los métodos más especiales son sobre todo métodos determinados por el tipo de objeto a investigar o la clase de proposiciones que se propone descubrir. Dada la índole de la presente obra, aquí nos interesan sobre todo los que se han llamado "los métodos de la filosofía". En efecto, la filosofía se ocupa no sólo de cuestiones relativas a la naturaleza del método, sino que también se pregunta si hay o no algún método más adecuado que otros para el propio filosofar.
Razonamiento: El término «razonamiento» se define de diferente manera según el contexto, normalmente se refiere a un conjunto de actividades mentales consistentes en conectar unas ideas con otras de acuerdo a ciertas reglas o también puede referirse al estudio de ese proceso. En sentido amplio, se entiende por razonamiento la facultad humana que permite resolver problemas.
Se llama también razonamiento al resultado de la actividad mental de razonar, es decir, un conjunto de proposiciones enlazadas entr sí que dan apoyo o justifican una idea. El razonamiento se corresponde con la actividad verbal de argumentar, En otras palabras, un argumento es la expresión verbal de un razonamiento.
El razonamiento lógico se refiere al uso de entendimiento para pasar de unas proposiciones a otras, partiendo de lo ya conocido o de lo que creemos conocer a lo desconocido o menos conocido. Se distingue entre razonamiento inductivo y razonamiento deductivo.
Fuente: «Diccionario de Filosofía», J. Ferrater Mora
Me caigo de sueño. Empiezo a detestar filosofía. xD
Pero a ver.
Ciencia: Se le define como el «saber», separando a su vez este concepto entre el «conocimiento científico» y el «conocimiento no-científico», el cual vendría siendo saber común u ordinario. Se define a su vez como el trabajo metódico, que opera mediante observación, experimentación, inferencia y deducción, siendo un modo de conocimiento que aspira a formular las leyes que rigen los fenómenos utilizando a su vez los lenguajes rigurosos, apoyados por el lenguaje matemático.
Preposición: La lógica llamada clásica o tradicional distingue entre la proposición y el juicio, es decir, el acto del espíritu por medio del cual se afirma o niega algo de algo. La proposición es el producto lógico de dicho acto, lo pensado en dicho acto. A veces se usa, en vez del término «proposición», el vocablo «enunciado» o se emplean indistintamente los dos. Con frecuencia «enunciado» designa la proposición en tanto que forma parte del silogismo. A veces «proposición» se toma en sentido más estrecho que «enunciado»: este último constituye el aspecto objetivo (en sentido clásico de «objetivo») de la proposición. En ocasiones se usa «enunciado» en un sentido neutral, indicándose que el juicio es su aspecto subjetivo (en el sentido moderno de «subjetivo») y la proposición su aspecto objetivo (en el sentido moderno de «objetiv»). Nosotros empleamos con frecuencia el término «enunciado» con esta significación. En cuanto a la preposición, la distinguiremos siempre del juicio, así como de la inscripción y de la sentencia. La distinción entre proposición y juicio, y entre proposición y enunciado, no aparece siempre claramente destacada entre los filósofos.
Método: Se tiene un método cuando se sigue un cierto "camino" para alcanzar un cierto fin, propuesto de antemano como tal. Este fin puede ser el conocimiento o puede ser también un "fin humano" o "vital"; por ejemplo, la "felicidad". En ambos casos hay, o puede haber, un método.
El método se contrapone a la suerte y al azar, pues es ante todo un orden manifestado en un conjunto de reglas. Por una parte, puede hablarse también de "métodos lógicos". Por otro lado, las cuestiones relativas al método rozan no sólo problemas lógicos, sino también epistemológicos y hasta metafísicos. Una de las cuestiones más generales, y también más frecuentemente debatidas, con respecto al método, es la "relación" que cabe establecer entre el método y la realidad que se trata de conocer. Es frecuente estimar que el tipo de realidad que se aspira a conocer determina la estructura del método a seguir, y que sería un error instituir y aplicar un método inadecuado". Desde este punto de vista puede decirse que la matemática no tiene el mismo método (o los mismos métodos) que la física, y que ésta no tiene, o no debe tener, los mismos métodos que la historia, etc. Pero sea cual fuere la concepción del método que se mantenga, hay en todo método algo común: la posibilidad de que sea usado y aplicado "ροr cualquiera".
Es cierto que un método dado puede ser usado mejor o peor, pero ello tiene poco que ver con el método mismo. En otros términos, no hay "métodos individuales"; los que se llaman tales son simplemente "costumbres" o "procedimientos". Aunque los antiguos se habían ocupado de algún modo de cuestiones de método, la investigación acerca del método, de su naturaleza y formas, alcanzó auge suficiente solamente en la época moderna, cuando se quiso encontrar un "método de invención" distinto de la mera "exposición" y de la simple "prueba de lo ya sabido". En este sentido hay una diferencia básica entre método y demostración. Esta última consiste en hallar la razón por la cual una proposición es verdadera. El primero, en cambio, trata de hallar la proposición verdadera. Cierto que en ocasiones se incluía en el método la demostración de la verdad. Así, por ejemplo, en la Logique de Port-Royal, Parte IV, Cap. 2, el método es definido como "el arte de bien disponer una serie de diversos pensamientos, ya sea para descubrir una verdad que ignoramos, ya para probar a otros una verdad que conocemos". Pero propiamente el método en casi todos los autores de esta época tuvo por finalidad lo expresado en la primera parte de esta definición, y sólo secundariamente se refirió asimismo a la última. Por eso Descartes decía que "el método es necesario para la investigación de la verdad" (Regulae, IV ) . Esta opinión era compartida por casi todos los autores de la época que se consagraron al problema del método, y en rigor, por casi todos los autores modernos. Desde este punto de vista, hubo comunidades de propósitos en Francis Bacon, Galileo y Descartes, cualesquiera que fuesen las divergencias que mantuvieran con respecto al contenido del método. Hemos indicado antes que no hay métodos individuales y que todo método es "universal", aun cuando pueda en principio estar limitado a ciertos fines. Importa agregar que ello no excluye la persona del investigador en cuanto investigador. En efecto, se postula un método solamente porque hay seres que llegan al convencimiento de que lo necesitan. En este sentido, pero sólo en este sentido, puede decirse que hay en todo método algo de "personal". Puede hablarse de métodos más generales y de métodos más especiales. Los métodos más generales son métodos como el análisis, la síntesis, la deducción, la inducción, etc. Los métodos más especiales son sobre todo métodos determinados por el tipo de objeto a investigar o la clase de proposiciones que se propone descubrir. Dada la índole de la presente obra, aquí nos interesan sobre todo los que se han llamado "los métodos de la filosofía". En efecto, la filosofía se ocupa no sólo de cuestiones relativas a la naturaleza del método, sino que también se pregunta si hay o no algún método más adecuado que otros para el propio filosofar.
Razonamiento: El término «razonamiento» se define de diferente manera según el contexto, normalmente se refiere a un conjunto de actividades mentales consistentes en conectar unas ideas con otras de acuerdo a ciertas reglas o también puede referirse al estudio de ese proceso. En sentido amplio, se entiende por razonamiento la facultad humana que permite resolver problemas.
Se llama también razonamiento al resultado de la actividad mental de razonar, es decir, un conjunto de proposiciones enlazadas entr sí que dan apoyo o justifican una idea. El razonamiento se corresponde con la actividad verbal de argumentar, En otras palabras, un argumento es la expresión verbal de un razonamiento.
El razonamiento lógico se refiere al uso de entendimiento para pasar de unas proposiciones a otras, partiendo de lo ya conocido o de lo que creemos conocer a lo desconocido o menos conocido. Se distingue entre razonamiento inductivo y razonamiento deductivo.
Fuente: «Diccionario de Filosofía», J. Ferrater Mora