Me gusta pensar que mientras escribo esto estoy teniendo cuidado de no teclear muy fuerte por si el sonido te despierta; estás durmiendo a mi lado. Duermes con expresión tranquila, pero te mueves mucho, me pregunto qué estarás soñando. Me dan ganas de acariciarte pero no quiero despertarte, de todos modos me vence la tentación y beso tu frente. Compruebo que es como decías, que incluso si te pegaban ni te enterabas, así que me permito besarte en los labios antes que te muevas y pierda la oportunidad. Y te beso por un instante, luego me separo y te volteas, ya voltearás de nuevo hacia donde estoy.
Me está entrando sueño, y por otro lado quiero acurrucarme en ti, dormir abrazándote. Un brazo tuyo que viene a caer en mi cintura al dar una de tus vueltas locas en la cama me convence y decido apagar todo y acostarme a tu lado; no necesito pijama, siempre he dormido con una polera, petito y calzón. Luego de apagar todo y dejar el notebook en un lugar seguro, me quito la chaqueta gris que me abrigaba hasta entonces y el pantalón y con buena puntería los dejo tirados sobre mi bolso, ese que llevé a tu casa para quedarme una temporada. Acabo de quitarme los calcetines y repetir el procedimiento, para luego acomodarme bajo las mantas y acercarme despacito a ti. Estás abrigadito y yo tengo frío, tengo los piés fríos. Me acomodo, cierro los ojos y me quedo dormida...
Me gusta pensar que mientras escribo esto estoy teniendo cuidado de no teclear muy fuerte por si el sonido te despierta; estás durmiendo a mi lado. Duermes con expresión tranquila, pero te mueves mucho, me pregunto qué estarás soñando. Me dan ganas de acariciarte pero no quiero despertarte, de todos modos me vence la tentación y beso tu frente. Compruebo que es como decías, que incluso si te pegaban ni te enterabas, así que me permito besarte en los labios antes que te muevas y pierda la oportunidad. Y te beso por un instante, luego me separo y te volteas, ya voltearás de nuevo hacia donde estoy.
Me está entrando sueño, y por otro lado quiero acurrucarme en ti, dormir abrazándote. Un brazo tuyo que viene a caer en mi cintura al dar una de tus vueltas locas en la cama me convence y decido apagar todo y acostarme a tu lado; no necesito pijama, siempre he dormido con una polera, petito y calzón. Luego de apagar todo y dejar el notebook en un lugar seguro, me quito la chaqueta gris que me abrigaba hasta entonces y el pantalón y con buena puntería los dejo tirados sobre mi bolso, ese que llevé a tu casa para quedarme una temporada. Acabo de quitarme los calcetines y repetir el procedimiento, para luego acomodarme bajo las mantas y acercarme despacito a ti. Estás abrigadito y yo tengo frío, tengo los piés fríos. Me acomodo, cierro los ojos y me quedo dormida...